Queridos padres analógicos…

Queridos padres. Hace tiempo que quería escribiros porque seguro que tenéis los mismos miedos que yo. La revolución digital ha venido para quedarse y más vale que lo integréis. O estaréis perdidos.

Cuando tuve a Candela, siempre me mantuve firme: nunca tendría ni móvil ni redes sociales hasta los 14 años. Leía mucho y las recomendaciones eran mantenerlos fuera de la red como mínimo hasta esa edad. Pero creció. Y cuando los hijos crecen, la mayoría de las veces no puedes cumplir exactamente con el programa que habías diseñado.

Quinto de Primaria fue difícil de torear. Y sexto, casi imposible. Pero lo conseguimos. “No necesitas un móvil porque el papá te lleva al colegio y yo te recojo”. Metió mi número en varios grupos de amigos y de vez en cuando le dejaba usarlo. “No me entero de lo que organizan, mamá”. “No te preocupes, que te voy avisando”. Y así, lidiamos ese toro. “¿Y una cuenta de Instagram, mami?. Todos tienen una…” Tenía once años. Iba a quinto. No, no y no…

Ayuda a tus hijos a manejar las redes sociales. Acompáñalos en el proceso.

¿No? Dilema interno. Quería Instagram. Y yo me negaba en redondo… aún no tenía los 14 programados. Era de las pocas que se quedaba fuera de la foto. En septiembre iba a entrar al instituto porque el sistema me la hacía adolescente antes de hora. Me quería morir, pero… abrimos una cuenta de Instagram con condiciones.

  • Será privada
  • Sólo podrás aceptar a tus amigas.
  • La condición para aceptar es que nosotros conozcamos en persona a tus contactos. Y tendrás que preguntar si puedes.
  • Y que veamos tu foto antes de subirla.
  • Si no cumples, la cuenta se cierra,

“¿Y el móvil, mamá?”. “El móvil no, Candela. Hasta que cumplas 14”.

Cambió a la enseñanza Secundaria. Empezó a ir al instituto en autobús escolar. La parada está al lado de casa. No necesitaba el teléfono para nada… pero sucedió. Un día, el autobús se retrasó. Bastante. Siempre llega a las 14,30. Pero no llegaba, no venía. Diez minutos, quince… Llamé a algunos de los amigos que van en la misma línea, no tuve suerte. Llamé a otra mamá, tampoco. Y a otra más. “Tranquila Sandra, que el autobús se ha retrasado y han salido media hora tarde”.

Llegó a casa pasadas las tres. “Mamá yo te quería avisar pero ni A ni B tenían saldo…”

Así que, adelantándome dos años, en octubre su regalo de cumpleaños fue un teléfono móvil. Encontré un contrato y lo adapté a nosotros. Aceptó la normas.

  • El teléfono es de los papás. Sólo te lo prestamos.
  • Como es nuestro, siempre sabremos la clave de acceso.
  • No podrás descargar aplicaciones sin autorización.
  • Hay un horario de uso. Estricto y limitado. Y a las 20,30 se acaba.
  • Si se estropea o se rompe, tú eres responsable.
  • Cualquier incumplimiento, el teléfono dejará de tener internet y sólo servirá para llamadas.

Ha pasado año y medio. Sé que no tenía los 14, pero la estamos acompañando en el proceso digital. Enseñando, formando, advirtiendo… De momento, sólo tiene Instagram y la locura de musical.ly. En mi red de fotos tengo a sus contactos. Los voy siguiendo. También a los/las youtubers que le chiflan. A ver qué cuentan, Porque me parece importante conocer el comportamiento digital de su entorno. La cuenta se mantiene privada. Para seguir a alguien debe pedir permiso. Y voy revisando. Las fotos, controladas. Y voy aprendiendo con ella.. avanzando.

acompaña a tus hijos en su revolución digital

Tengo la suerte de que es una jovencita madura y sensata. Analítica y un poco miedosa, aunque con ganas de investigar. Su hermana pequeña es más atrevida. Ahora tiene 10 años, va a quinto, pero no tendrá las mismas condiciones que tuvo Candela. A ella hay que acompañarla de otra forma y esperar un poco más. “Jolín, en mi clase muchos tienen cuenta de Instagram. Y a Candela le dejaste”. “Sí, Carlota, pero tú necesitas un poquito más de madurez para que aprendas muy bien a hacerlo”. Y aunque no se conforma, sabe que no hay negociación.

Foto: Foter.com

Queridos padres, acompañadlos. Abrid cuentas en redes y aprended a manejarlas. Observad desde ahí. Es lo que viene y esto no ha hecho más que empezar. Reconozco que adelanté mis pronósticos dos años, pero todo va demasiado rápido y lo mejor es vivirlo con ell@s.

 

Apasionada de la comunicación y el marketing, dediqué los 21 primeros años de mi vida al periódico El Mundo y la comunicación empresarial e institucional. Hace tres años saqué mis habilidades sociales del mismo cajón donde guardé mi curriculum. Tengo una franquicia on line de una multinacional (no jefes ni empleados, no local ni stock) y desarrollo el talento de otros emprendedores que quieran hacer lo mismo que yo, involucrándome cien por cien en el éxito de mis socios.

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