MJ, mi maestra de paciencia

Hay que ver lo que dan de sí tres años y ocho meses de frenética búsqueda de estrellas. Sucede que mi reinventharse se va llenando poco a poco de nombres. Hay quien me da las gracias cuando leen. Y yo siempre respondo lo mismo: “No me deis las gracias porque mi reinventharse está hecho de vosotros, de todas esas personas que me voy encontrando cada día, cada mes, año a año…y que se convierten en piezas fundamentales para tocar la orquesta de mi vida”.

Y MJ encontró un hueco y llegó para afinarme. Yo le llamo la ‘estrella más persistente’ porque tiene la misma capacidad para brillar que para aguantar chaparrones que para acercarse a mi y envolverme de magia… Ella hace las cosas despacio, pero cada día avanza un paso. Y así llegó a mí. Tan poco a poco que al principio casi no la veía.

Mi maestra de paciencia

MJ ha hecho muchas cosas en la vida. Porque tiene eso que tanto caracteriza a los supervivientes: empatía a raudales. Cuando yo la conocí se dedicaba a la venta de formación trabajando como contratada para una empresa.Y me dijo: “Que conste que no voy a emprender nada porque lo que me falta es tiempo”. Y yo le dije: “No te apures, no emprendas. Yo tampoco tenía tiempo, pero me di cuenta que si seguía como estaba, con 70 años no tendría tiempo ni dinero. Al día siguiente me llamó por teléfono: “He pensado que emprendo contigo”.

Hace ya tres años y ocho meses que a mi lado sólo permanecen las personas que me merecen mucho la pena. Y MJ es una de ellas. MJ es la mujerona guapa que cada día me da lecciones: “Medita Sandra, yo medito mucho”; que me arranca sonrisas cuando me manda montajes con fotos y vídeos imposibles; la que me hace preguntas directas para que le confirme las respuestas que ya se sabe; la mujer que me inspira una ternura infinita porque es igual de atrevida que de confiada; pero sobre todo, sobre todo es la persona que hace ya dos años y medio se ha colado por el hueco para darme la mayor lección, que es la de la paciencia. Y esa es una lección que vale una vida porque así mi orquesta desafina cada vez menos.

Gracias, rubia. Sigue enseñándome a meditar y a ser paciente. Ya sabemos las dos que el resto llega solo.

 

Me apasiona la comunicación y el marketing. Y dediqué los 21 primeros años de mi vida profesional al periódico El Mundo y la comunicación empresarial e institucional.

En 2013 emprendí un proyecto de marketing digital y franquicias on line para conciliar con mi vida de madre.

Desde entonces ayudo y enseño a otros emprendedor@s que quieran hacer lo mismo que yo y me involucro al máximo en su éxito. Porque la clave en este siglo XXI es la suma de experiencias y el trabajo en equipo.

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