La vuelta al cole

A mí siempre me ha gustado más empezar septiembre que empezar enero. Será que soy muy otoñal, porque casi todas las cosas importantes de mi vida han pasado en otoño.

Hace días que sólo escucho lamentos… los libros, el fin de las vacaciones, los madrugones de nuevo… Y yo, que soy muy de rutinas, me alegro infinito de la normalidad. Y ayer, justo ayer, cuando se acaba el mes de las vacaciones, alguien me preguntó: “Oye, y tú ¿no has cogido vacaciones? ¿Cómo lo haces para llevarlo tan bien?”

Pues no. No he cogido vacaciones… en agosto. He trabajado mucho (también ayuda que vivo en un lugar con buenas playas), he conciliado mucho gracias a la ayuda de mis hijas (las tengo implicadísimas en el negocio, jeje), he atendido todas las llamadas de teléfono, he tenido fantásticos resultados económicos en el mes en que se paraliza España. He trabajado en la playa, en la montaña, bañándome en un río. He hecho visitas cortas a otras ciudades, con mi negocio puesto. He impartido formaciones… Pero no, no he desconectado.

se puede emprender y conciliar al mismo tiempo

objetivos y buscando estrellas

Y no he desconectado porque tengo muy claro donde quiero estar dentro de cinco años. Porque sé dónde estoy ahora y hacia dónde voy. Porque cuando emprendí y me reinventhé (con h intercalada) estaba cansada de tener sólo un mes de vacaciones al año y nunca cuando yo quería. Y porque si cuento los 24 años que he pasado trabajando por cuenta ajena me sale que consumida la mitad de mi vida, sólo he tenido dos años de vacaciones justos… y por los pelos.

Hace tres años alguien me dijo: “Mira dónde estás hoy y lo que has conseguido hasta ahora. Visualiza dónde te gustaría estar dentro de cinco o seis años. ¿Podrías cumplir tu sueño con tu trabajo actual?”.  Y la respuesta fue no. Yo quiero vivir en Estados Unidos en 2020 para que mis hijas estudien allí. Yo quiero un rancho con muchos animales y un perro y un gato para cada uno. Yo quiero mantener mi casa preciosa en España y venir cada año a ver a la familia. Yo quiero viajar, es lo que más me gusta, y llevar a nuestras hijas a ver mundo. Y eso, con una nómina de interina y fichando cada mañana, no lo iba a conseguir.

Por eso hace tiempo que no me duele la vuelta al cole. Me dolía antes, cuando tenía que trabajar para otros, Pero ahora, ya no. Y no me importa trabajar en agosto. Y desconectar poco o no desconectar. Sé que estoy construyendo algo grande: mi cadena de franquicias empieza a ser importante, y cada una de ellas es absolutamente autónoma. Yo lo único que hice fue dar una oportunidad, ayudar a emprender a la gente en un proyecto diferente. Y lo demás, viene solo.

Ahora que ya huele a otoño, os pido una reflexión. Visualizaros ahora y dentro de cinco años. ¿Es ahí donde quieres estar? Si la ecuación no te cuadra, me mandas una señal. En septiembre es tiempo de constelaciones. Y yo soy buscadora de estrellas.

 

Apasionada de la comunicación y el marketing, dediqué los 21 primeros años de mi vida al periódico El Mundo y la comunicación empresarial e institucional. Hace tres años saqué mis habilidades sociales del mismo cajón donde guardé mi curriculum. Tengo una franquicia on line de una multinacional (no jefes ni empleados, no local ni stock) y desarrollo el talento de otros emprendedores que quieran hacer lo mismo que yo, involucrándome cien por cien en el éxito de mis socios.

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