La sonrisa de Patricia

patricia ramos peluquera emprendedora de ondaMe gusta tanto verte sonreir… que aquellos meses en los que no sonreías todo estaba muy vacío. Porque eres risas, pero de esas risas fuertes y atronadoras que contagian. Y tengo la suerte de tenerte cerquita, conmigo.  Eres una estrella. 

Patricia llegó a mi vida por casualidad. Yo no la encontré, pero la encontraron otras personas y me la regalaron. Qué suerte la mía…

La primera vez que nos vimos era septiembre de 2017. Vino de la mano de Gina. Quería saber, pero estaba muy apagada. Era una estrellita sin luz… porque su luz se había ido. Su padre ya no estaba. O eso creía ella porque a veces las personas que ya no están nos dejan una estela de energía que hay que ver, hay que ver… 

“Tengo la cabeza en otro sitio. No estoy bien. Aún me duele mucho… yo no creo que pueda emprender algo. Bastante tengo con mi peluquería y todo lo que hay que resolver del tema de mi padre. No creo, no…” Y sus ojos miraban hacia abajo, despacito, como para evadirse del recuerdo. Así fue aquella primera vez que nos vimos. ¿Te acuerdas, Patri?

Pero esos ojos que miraban hacia abajo tenían una chispa especial. Ojos que decían no, pero querían decir sí. Ojos tristes, claro, pero esperanzados. Aunque ella en septiembre no lo sabía… todavía.

Pasaron los calores, que son malos de llevar, y aunque el dolor seguía poco a poco se fue convirtiendo en un dolor más amable. De esos que siempre vas a sentir, que no te los quitas nunca, pero que parece que te empujen para que veas la luz. La tuya y la de los demás. Y eso le pasó a Patricia.

Ese otoño la ví pocas veces más. Pero yo sabía de ella, me contaban que iba llegando a esa paz interior que tanto se necesita después de un golpe tan duro. Y mientras, Patricia siguió adelante con todo: con su negocio, con su vida de madre, con su vida de hija… esa mujerona valiente que lleva una tirita en el corazón desde el verano pasado. 

Y de repente… ocurríó. Fue casi sin darnos cuenta. Volvió la sonrisa primero y unos meses después la risa aunque aún no es tan fuerte como antes… Volvieron los ojos a mirar hacia arriba y aunque a veces se bajan porque aún duele, ahora son ojos de esperanza. Y de mucho brillo.

Patri lo hizo. Primero intregró nuestra franquicia on line en su negocio tradicional. En su pelu como a ella le gusta decir. Y poco a poco fue contagiando a un equipo de gente que quisieron hacer lo mismo que ella. Con una energía que no se acaba nunca. Con una fuerza que no tiene fin. Con la magia de ese recuerdo, una estela que va en moto. Y ella lo sabe.

¡Qué ejemplo, niña! Gracias por enseñarme tanto sobre esos procesos del alma tan recomplicados. Y gracias por llegar a mí y por inundarme de risas.

 

Me apasiona la comunicación y el marketing. Y dediqué los 21 primeros años de mi vida profesional al periódico El Mundo y la comunicación empresarial e institucional.

En 2013 emprendí un proyecto de marketing digital y franquicias on line para conciliar con mi vida de madre.

Desde entonces ayudo y enseño a otros emprendedor@s que quieran hacer lo mismo que yo y me involucro al máximo en su éxito. Porque la clave en este siglo XXI es la suma de experiencias y el trabajo en equipo.

6 thoughts on “La sonrisa de Patricia

  1. Gina Reply

    Wow Sandra👏👏🙌. El vello de punta😲. Así de cierto, como lo cuentas. Ahora estoy super orgullosa y agradecida de pertenecer a este proyecto. Oportunidad de cambiar la vida de los demás, Gracias a que tú me enseñaste como hacerlo cuando cambiaste la mía. ❤❤❤

    • Sandra Romero Post authorReply

      No hay gracias. Tú me enseñas mucho también y me ayudas, como yo a ti. Se llama trabajo en equipo. Besos grandes.

  2. Lucas Reply

    Como siempre, me encantan tus escritos. Están llenos de sensibilidad, de talento y rezuman todo lo mucho y bueno que hay dentro de tí. Sigue, sigue….

  3. Patri Reply

    Millones de gracias por escribir estas palabras, mejor explicadas imposible. Gracias por venir cambiar mi vida.

    • Sandra Romero Post authorReply

      Eres tan linda, tan luchadora, tan valiente… te lo debía hace tiempo. Gracias a ti por llegar a la mía. También la has cambiado. Besos, Patri.

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