Cosas que aprendí a mis cuarenta

‘Hombres y mujeres a los cuarenta años y los cincuenta’.  Así se titulaba el ciclo de charlas que he compartido esta semana para analizar el cambio que supone acercarte al medio siglo de vida y reinventarte. O reinventharse, como me gusta llamarlo a mí.

los cuarenta años y la realidad de la vida

Y lo que más me ha sorprendido es comprobar que esa corriente de felicidad plena que inunda las redes y que empieza por el  ‘tú puedes’ y  el ‘sólo se vive una vez’ está cuestionada por casi todos. Vamos… que nadie se levanta una mañana y se lanza a perseguir sueños como loco. 

Como fui de las últimas, aproveché parte del discurso de mis compañer@s. “A mí me parece un proceso dificilísimo y larguísimo esto de los cuarenta años. Te reinventas, sales adelante, crees en ti… muy bien, genial… y al tiempo vuelven otras preguntas, otras incertidumbres, otros cambios y otros miedos… Ay, por favor, pero ¿esto no acaba nunca?” Jaja, pues creo que no. Y lo llaman crecimiento.  Aquí te contaba hace un tiempo lo mal que lo pasé yo en los primeros tiempos.

Así que llegué a casa y busqué en Google y… curioso: ni cambio, ni reinventarse, ni crecimiento personal ni mandangas. Lo más buscado a los cuarenta y los cincuenta es cómo celebrar fiestas de cumpleaños, cómo vestirnos, cremas antiarrugas o el sexo... ¡Toma ya! Estamos inundando la red de mensajes de auto-confianza cuando lo que más nos ocupa es pasarlo bien, estar guap@s y ligar.

Y pensé: voy a derribar los quince mitos que más nos repiten a los que tenemos ya los cuarenta años. Y que conste que soy una persona vital, optimista, con ganas e ilusión. Que no me gustaría volver a los treinta y que creo que estoy viviendo los mejores años de mi vida. Pero hastiada de tanta superación personal. Ahí os lo dejo.

1.- LOs Cuarenta años no es nada.

¿Perdona? Claro que es. Y mucho. Y empieza a cambiarte el cuerpo y la mente. Es verdad que tienes más experiencia y sabes mejor lo que no quieres. Pero también más achaques. Y no sólo físicos. También mentales. Y las diarreas mentales son más difíciles de digerir con cuarenta que con treinta. Básicamente porque tienes más responsabilidades.

2.- Nunca es tarde.

Ni tarde ni pronto. Déjame que yo decida. Es verdad que cuando cumples cuarenta o cincuenta te replanteas un poco tu vida, pero hay vidas muy difícilmente replanteables y otras, no tanto. Ese mensaje genérico de ‘nunca es tarde’ no es tan sencillo de aplicar a todo el mundo. 

3.- Sabes hacer muchas más cosas de las que pensabas.

Eso ya lo sabía. La vida nos enseña a hacer frente a situaciones de película de terror. Y somos los protagonistas. No hace falta que me lo diga una frase motivadora.

4.- Nada es para siempre.

Uy… Puñetera educación que recibimos: estudia, busca un trabajo, cásate, ten hijos antes de los treinta que se te pasa el arroz, cómprate una casa… ¿Nada es para siempre? Vale, ya hemos aprendido que un trabajo no es para siempre. O una pareja. Pero la hipoteca, sí. 

5.- No lo sabes todo.

En eso estoy de acuerdo. Nos pensamos que sabemos… y no tenemos ni idea. Hemos estudiado tanto, tenemos tanta experiencia, controlamos todo… Mal, mal, mal… Hay que leer. Leer te enseña que no sabes y leyendo, aprendes.

6.- Suelta lastre.

Fácil de decir. Pero hay lastre que tengo pegado con Loctite.

7.- LA vida siempre te sorprende.

Vale, pero a veces también te sorprende para mal. Y te tienes que buscar las habichuelas.

9.- sé tú mismo. No tienes que gustar a todos.

Si soy yo mism@ siempre y no me auto-censuro… se armará el lío. La vida es auto-control.

10.- No se llora.

¿Disculpa? Está permitido llorar. Incluso delante de desconocidos. Ese mensaje aterrador del ‘no se llora’ nos ha hecho mucho daño desde niños.

12. No estás envejeciendo.

Eso es lo que tú te crees. Me hago mayor, aunque ahora se llame vintage. Y no tengo ni las mismas fuerzas ni la misma energía que hace diez años. 

13. La música es medicina.

Sí, sí… pero cuando se acaba la canción, ay cuando se acaba la canción… A veces visualizo cómo haría lo que cada canción me sugiere. Pero lo difícil es atreverse a hacerlo.

14. EL CAMBIO DEPENDE DE TI.

Cierto. Como también pagar las facturas. Y las responsabilidades con mis hijos. No es tan fácil cambiar cuando la necesidad económica te ahoga.

15. Persigue tus sueños.

Vale, si yo lo intento… lo que pasa es que van a la velocidad de la luz y no llego.

Y tú ya me conoces… Te escribo esto desde mi alegría, desde mi motivación, desde la dura experiencia de mi reinventharse, desde mis lágrimas y mi pena cuando no salen las cosas, desde mi lucha… la personal y la profesional. Pero también desde mi constancia de estos casi ya cinco años. Esa es la clave. Y estoy hasta el moño de tanto mensaje motivador y tanta leche. 

¿Se puede cambiar? ¿Tener resultados diferentes? ¿Hacer cosas diferentes? ¿Ser más feliz? Claro que se puede. Pero es un proceso largo y dificilísimo. Que no se inicia de repente una mañana cuando te levantas a perseguir sueños.

Nota: La foto de las máscaras me la ha prestado Pixabay. 

 

 

Me apasiona la comunicación y el marketing. Y dediqué los 21 primeros años de mi vida profesional al periódico El Mundo y la comunicación empresarial e institucional.

En 2013 emprendí un proyecto de marketing digital y franquicias on line para conciliar con mi vida de madre.

Desde entonces ayudo y enseño a otros emprendedor@s que quieran hacer lo mismo que yo y me involucro al máximo en su éxito. Porque la clave en este siglo XXI es la suma de experiencias y el trabajo en equipo.

2 thoughts on “Cosas que aprendí a mis cuarenta

  1. Yessica Ramos Reply

    Hola corazón.

    Cuánta razón tienes en decir que sí que se puede pero, sin duda, es un proceso largo y difícil. Cada día escucho que todo es posible si lo intentas, pero no siempre depende de uno mismo, sino del entorno donde estás.

    Me ha encantado el post.

    Un besito

    • Sandra Romero Post authorReply

      Gracias, Yessica. Eso es exactamente lo que quería transmitir. Que se puede, pero que es difícil. Y que nadie habla de esa dificultad. Otro beso de vuelta.

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