La fibromialgia de Olga

emprender con fibromialgia

Olga llegó a mi vida el verano pasado. Y me gusta porque es de esas personas que cuanto más la miras, más engancha.

Es profesora de Educación Física en la escuela privada, mamá de Martina y sufridora de fibromialgia. A las dos nos gusta decir que es sufridora. Porque Olga nunca está enferma. Ni cuando lo está.

Lo mejor de Olga es su sonrisa. Es una sonrisa bonita… muy dulce. Y suele sonreír a menudo. Yo diría que Olga casi siempre sonríe.

Ella quería hacer cosas nuevas. Y le atrae todo lo que huela a emprender. Le apasiona la salud y el deporte. Y sobre todo la gente. A Olga le gusta mucho la gente. Y claro, hay mucha gente a la que le gusta Olga.

Así que como vivimos cerca, un día pasó por mi casa. Ella ya conocía nuestro #Reinventharse. Y nos vio, porque en verano ponemos la oficina en el jardín. “Sandra, ¿paso? Es que está la puerta abierta”. Y Olga pasó. Y nos oyó hablar de objetivos, de plan de acción, de crear nuestra franquicia y de enseñar a otros a hacerlo… Nos oyó hablar de emprender. “Uy, esto es lo que yo necesitaba, que me dieran un empujoncito. Me quedo ¿vale? Que quiero escucharos…” Aquella tarde de octubre Olga se convirtió en #estrella mientras Martina jugaba con Carlota. Fue muy divertido.

Olga ha emprendido pese a la fibromialgia

Olga es fuerte. Cuando viene la bicha y enseña los dientes, se viene un poco abajo y habla más despacio. Tiene dolor, pero la sonrisa no la pierde nunca. “Yo quiero  contarle al mundo que puedo hacerlo. Que sufro dolores, fatiga crónica, que lo paso fatal… pero que sigo adelante con mis clases, con mi vida de madre y emprendiendo. Porque cuanta más energía tengo, mejor me encuentro y menos duele”.

Y lo está diciendo a los cuatro vientos. Andamos ahora con un curso exprés de redes sociales. Es lista y aprende pronto. “Tú dime lo que tengo que hacer, que ya sacaré el tiempo de donde sea”. Y con esa actitud llega cada día más lejos. “Voy despacio, ¿eh? A mi ritmo. Pero tú deja abierta la puerta de tu casa, que no me para nadie”.

 

Apasionada de la comunicación y el marketing, dediqué los 21 primeros años de mi vida al periódico El Mundo y la comunicación empresarial e institucional. Hace tres años saqué mis habilidades sociales del mismo cajón donde guardé mi curriculum. Tengo una franquicia on line de una multinacional (no jefes ni empleados, no local ni stock) y desarrollo el talento de otros emprendedores que quieran hacer lo mismo que yo, involucrándome cien por cien en el éxito de mis socios.

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