Joana

fazer acontecerLa conocí en el mes de septiembre de 2015. Hacía un calor espantoso y tenía un objetivo antes de que acabara el año: conseguir un socio en Portugal para abrir una de mis franquicias.

Ya sabéis que el mundo virtual se ha convertido en mi aliado en eso de buscar personas con las que colaborar en cualquier parte del mundo. Y un 3 de septiembre de 2015 pedí amistad a una chica que me apareció en la rueda de gente que podrías conocer y de la que me gustó, en principio, su pelo rojo.

Joana aceptó. Quiso saber qué me llevaba hasta ella. Y le expliqué que buscaba emprendedores para abrir el mercado portugués con una franquicia  virtual de la multinacional para la que trabajo, que acababa de abrir el mercado luso. “Puedes ser de las primeras en llevar la marca a tu país”. Y ella me escuchó.

Sabía que era ella. A su pelo rojo se sumaron muchas cosas buenas: su carácter emprendedor, sus habilidades sociales, su mente abierta, su experiencia laboral como profesora en un país con una situación difícil y sus ganas de abandonar lo de siempre con un reto ambicioso por delante.

Pero Joana desapareció durante algunos meses de mi vida. Era lógico: tenía miedo a lo desconocido y a un modelo de negocio en el que nunca antes se había imaginado. Joana desapareció, pero ella iba observándome en el apasionante mundo de las redes sociales, visualizándose a si misma haciendo lo mismo que yo… iba interiorizando la información y abriéndose a nuevas oportunidades.

El día 5 de enero Portugal ya está fuera de las navidades mientras España espera a los Reyes Magos.  Y este año yo participaba en la cabalgata bailando con mis hijas. A las tres de la tarde, mientras llenaba de purpurina el sombrero de mi disfraz, me llegó un mensaje:  “estou pensando en ir a Madrid a conocerte. ¿Cuándo vais?”. Joana, entonces, hablaba en portuñol.

El 22 de enero la esperaba en Barajas. Ví el pelo rojo casi desde que ella estaba recogiendo la maleta. Joana me dio un abrazo: “vamos a fazer algo grande. Dalhe“.

En 29 días que tiene febrero Joana creó su franquicia, abrió el mercado en Oporto, Lisboa y Azores y llegó hasta Francia. En 29 días que tiene febrero aprendió que cualquier persona puede reinventarse y vivir de otra forma y pagar facturas. En 29 días que tiene febrero construimos una red de franquicias internacional a golpe de skype, whatsapp y facebook. En marzo, abril, mayo y junio seguimos creciendo, y ésto no ha hecho más que empezar.

Joana, con su pelo rojo, ha entendido perfectamente los nuevos modelos de negocio que llegan en el siglo XXI. Es hábil y despierta. La profesora portuguesa de antes de la crisis se ha convertido en una empresaria con una red de franquicias que lleva a todo el mundo. Ha apostado por crear su empresa en el marketing digital, el marketing de atracción y el marketing de redes… Y no es extraño: a Joana me la trajo el universo virtual… el mismo en el que ella ha elegido desarrollar su proyecto.

Joana ahora habla en perfecto español. Es mi amiga. Es mi socia.

Gracias siempre, linda portuguesa.

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Apasionada de la comunicación y el marketing, dediqué los 21 primeros años de mi vida al periódico El Mundo y la comunicación empresarial e institucional. Hace tres años saqué mis habilidades sociales del mismo cajón donde guardé mi curriculum. Tengo una franquicia on line de una multinacional (no jefes ni empleados, no local ni stock) y desarrollo el talento de otros emprendedores que quieran hacer lo mismo que yo, involucrándome cien por cien en el éxito de mis socios.

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