… esta España nuestra

elecciones 2'16

Ahora que la selección está de camino a casa, que se ha acabado el fútbol y que ha pasado la resaca electoral, me pongo yo a analizar los resultados. Siempre me pasa lo mismo: soy un poco más lenta en el análisis, pero es que me gusta la perspectiva…

El domingo me acosté pensando que vivo en un país que ha vuelto a votar mayoritariamente con una ideología conservadora y que el miedo a la incertidumbre ha pesado más que la corrupción. “Un país de pandereta”, dicen muchos, pero creo yo que mucha pandereta hay también en una oposición que mal, muy mal ha tenido que hacer las cosas para no haber convencido con todo lo que nos ha pasado desde hace ya demasiados años.

Rajoy tiene más vidas que un gato, pero es que la gente no ha comprendido que el PSOE quisiera gobernar con Ciudadanos, y Ciudadanos con el PSOE; y que Unidos Podemos (ay… cómo me gustaba a mí aquel Julio Anguita de los ochenta) se defina ahora como socialdemócrata, en el segundo round de las elecciones.

Total, que con tanto cambio desde diciembre a junio no hemos entendido nada y se ha optado por aquello de lo malo conocido. Y el voto de castigo que antes de navidades sorprendió a propios y extraños, esta vez no se ha producido porque sólo un día antes de ir a votar el Reino Unido abandonaba la UE por un referendum en el que muchos votaron out convencidos de que esa opción jamás saldría. Mira, mundo de locos…

Yo fui a votar, siempre me ha gustado la fiesta de la democracia, pero esta vez mis hijas no quisieron acompañarme (“¿otra vez, mamá?”) y me di cuenta que no estaba yo tan contenta como otras veces. Claro, una cosa es ir a votar cada cuatro años y otra cada seis meses.

Y estoy yo pensando en guardarme la propaganda electoral, los programas y los carteles. Y revenderlos a los partidos en diciembre de este año y ahorrar gastos al erario público, por si vuelven a no entenderse y tenemos que repetir. Que cualquier cosa es posible. Ay… país de locos.

Y para colmo, pierde España ante Italia y se nos acaba el fútbol. Bien mirado, no está mal. A ver si todos se centran, olvidan los egos y empezamos a plantear un acuerdo global que mire hacia la esencia de la política, que si mal no recuerdo era el bien común.

 

Apasionada de la comunicación y el marketing, dediqué los 21 primeros años de mi vida al periódico El Mundo y la comunicación empresarial e institucional. Hace tres años saqué mis habilidades sociales del mismo cajón donde guardé mi curriculum. Tengo una franquicia on line de una multinacional (no jefes ni empleados, no local ni stock) y desarrollo el talento de otros emprendedores que quieran hacer lo mismo que yo, involucrándome cien por cien en el éxito de mis socios.

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