Las cincuenta sombras de emprender

Cuando era niña no soñaba con emprender ni sabía qué era conciliar. Quería tener tres hijos. Ser periodista enviada especial a algún lugar remoto. Tener una biblioteca  y viajar por todo el mundo.

Treinta años después he tenido dos hijas. Y un espacio en mi casa donde atesoro mis libros, pero no es una biblioteca. Tuve que emprender por necesidad en 2013. Porque era la única manera de que mi rol como mujer no se limitara al de madre. Me queda intacta la ilusión por viajar. Eso no me lo ha quitado nadie.

Emprender es emocionante. Pero que no te vendan que es cool y glamuroso. Porque hay muchas sombras. Y yo te voy a contar sólo mis cincuenta. Aunque también hay luces. Y de colores.

Mi experiencia está basada en mí, como mujer y madre. Y me inspiran muchas malas madres. No sé del todo lo que sienten los padres que emprenden, pero conozco muchas experiencias masculinas parecidas. Así que va también por ellos.

 emprender es emocionante pero no tan cool como lo venden

MIS CINCUENTA SOMBRAS DE EMPRENDER

1.No me aguantaba ni yo.

Hasta que me decidí, reñía por todo. Me daba miedo saltar.

2. Tenía miedo.

Y cuando salté seguía insoportable y de mal humor.

3. Voces de alrededor.

“¿Estás loca?” “Eso no funciona”. “¿Emprender?”. “Sí, sí, sí… muy interesante”. Pero a mí no me llames.

4. EXPLOSION DEL CEREBRO

Tenía mi trabajo. Y era madre de dos niñas. Nunca había necesitado agenda. Pero empecé a apuntar todo.

5. ¿Quién soy?

Un día tuve que parar en el arcén de la carretera y pensar qué hacer con la persona que tenía al teléfono: si una nota de prensa o una presentación de negocio. Lo estaba haciendo al revés.

6. HORARIO ESCOLAR.

A las 17 horas estaba a diario en el colegio. Y salía de trabajar a las 15. Muchos días comía un bocadillo en el coche para aprovechar. Porque de 17 a 22 horas era mamá a tiempo completo.

7. Emprender de noche…

A partir de las 22 tenía una actividad extrema de dos o tres horas de mensajería, skype y teléfono que me desvelaba. Y claro, dormía mal.

8. … y madrugar.

A las 6,30 sonaba cada día el despertador. Como antes de emprender. Así pasé quince meses.

9. Dejé mi empleo.

El día 1 de enero de 2015 abandoné mi empleo. Tuve vértigo al perder la seguridad de mi nómina. Pero o dejaba el trabajo o dejaba mi proyecto. No podía más.

10. Ley de Murphy.

Los meses siguientes a dejar mi empleo la facturación cayó. Es la Ley de Murphy.

emprender puede ser difícil pero tiene también muchas recompensas
11. Tristeza infinita.

Lloré muchísimo y durante muchos meses. “Me he equivocado”.

12. “Ya te advertimos”

Las voces reaparecieron: “Te has equivocado”. “Ya te lo dijimos”. 

13. Me encerré en mi casa.

Durante dos semanas sólo salí para ir al colegio a recoger a mis hijas. No quería ver a nadie. Ni oír a las voces. Había fracasado.

14. RABIA.

Seguía riñendo hasta con el cepillo de dientes. Ahora era frustración.

15. Pero ya no tenía empleo.

Así que sólo había una opción: seguir.

16. Pedí ayuda.

Y llegó un compañero argentino: “Sandra, si yo lo hice con una Argentina en crisis continua, vos también podés”. Jean no lo sabe, pero fue mi salvación. 

17. Advertencias.

Mi socio de vida me dio un toque: “O cambias de actitud o cambias de actitud. Tú elijes”.

18. Cambié de actitud.

Más me valía hacerlo.

19. Me rearmé.

A los quince días resurgí. “Si otros lo han conseguido, yo también puedo emprender”.

20. Todo empezó a ir mejor.

Había llegado la primavera de 2015.

las luces y las sombras de una madre emprendedora
21. Se hizo la luz

Había sembrado tanto que llegó la cosecha. Porque llegaron personas que querían hacer Network Marketing conmigo. “Ayúdame a tener una franquicia on line como la tuya”. Y así me convertí en la buscadora de estrellas.

22. Mi equipo. 

Conseguí impartir formación, trabajar juntos. Daba una oportunidad real a madres y padres que querían emprender… Empezaba a ser feliz. Y hoy soy más feliz aún gracias a vosotros.

23. Paciencia.

Aprendí a ser paciente. Cuando emprendes, los resultados tardan. Emprender es una carrera de fondo.

 24. Desaprendí y volví a aprender.

Y los resultados también acompañaron.

25. Conciliar.

Mis hijas seguían siendo pequeñas. Y podía conciliar. Ahora no son tan pequeñas, pero tienen otras necesidades más demandantes.

26. Mujer-orquesta.

He aprendido a repasar tablas de multiplicar y contestar mensajes a la vez. Y tengo una contractura de hablar por teléfono y sujetarlo con el hombro izquierdo mientras hago la cena con la mano derecha.

27. MADRUGAR

A las siete de la mañana cocino lentejas y potaje para comer. Ya no es como antes, cuando las dos estaban en el comedor y yo me apañaba con las sobras de la cena.

28. Más organización.

Porque trabajar en casa y que el foco no se vaya a poner la lavadora es muy complicado.

29. Simplicidad.

He perdido manías, como el exceso de orden y la limpieza compulsiva. Cuando tenía una nómina limpiaba más… ahora las habichuelas dependen de lo que yo haga.

30. Tareas domésticas acumuladas. 

Se me apodera el cesto de ropa sucia. No es fácil.

31. Las llamadas.

El teléfono suena a horas raras. Y no puedo desconectar. Trabajo con personas, con mi equipo. Y las necesidades de las personas surgen en cualquier momento. A mí también me atendían a horas raras.

emmprender con un equipo de mujeres emprendedoras siempre es más fácil

32. El móvil. 

Mi madre dice que se me van a secar los ojos de mirar el móvil y las pantallas. Pero me gano el alpiste con un negocio digital, así que me he puesto gafas este año.

33. Gente tóxica. 

En mi vida ya sólo caben las personas que aportan o que no molestan (Èlia Guardiola dixit). Fue duro, pero tuve que vaciar la mochila.

34. Ser autónomA. 

En fin… pasapalabra.

35. Más miedos.

Casi cinco años después sigo teniendo miedos. Lo que pasa es que he aprendido a manejarlos.

36. No soy un robot.

Eres humano. Y no puedes mantener el mismo ritmo de actividad siempre. Y se resiente el negocio.

37. Exceso de confianza.

Has logrado buenos resultados y crees que lo tienes hecho. Y ¡zas! baño de realidad de nuevo.

38. Constante resetEO .

Tienes que volver a empezar mil veces. Lo bueno es que ya no cometes los mismos errores.

39. Renuncias.

He renunciado a muchas cosas que me gustan. Hay que renunciar para emprender.

40. Poca seriedad.

Me irrita que no valoren mi tiempo. Que no me devuelvan un mensaje o una llamada.

41. Soledad

Infinita.

42. Autoexigencia.

Me desequilibra, Aunque estoy mejorando.

43. Horario.

Aún no he conseguido ponerme un horario y parar cuando lo cumplo.

44. Me ilusiono demasiado.

Y he fabricado varios cuentos de la lechera. Pero cada vez menos.

45. Mi ritmo.

Me ha costado entender que los demás hacen las cosas a su ritmo. Y no al mío.

46.- Nervios.

Los controlo con meditación y deporte.  

47. Ya no me pongo enferma

Tengo una salud de hierro, como todos los autónomos.

48. Formación

Costeo mi formación. Antes me lo pagaban.

49. He aprendido a sonreír 

las sombras de emprender existen pero también hay luces

Andrés Pérez Ortega dice que los emprendedores somos como los magos: debes convencer al público de que lo que hacemos es real. Sin engañar, transmitiendo ilusión. Quizá por eso nos ven sonreír tanto. Porque cuando lloramos no hacemos fotos.

50. soy más feliz.

Andrés Pérez Ortega: “(…) Cuando las cosas salen bien, ¡Madre mía, Madre mía! Esa sensación sí que no la puedes transmitir a los demás y sólo la pueden entender quienes han pasado por lo mismo. (…)  esa auténtica aventura que te hace sentir vivo a cada momento no la cambiaría por nada del mundo”.

Pues dicho queda.

Gracias Aline de Nadai y Unsplash, por la preciosa foto del paragüas.

Me apasiona la comunicación y el marketing. Y dediqué los 21 primeros años de mi vida profesional al periódico El Mundo y la comunicación empresarial e institucional.

En 2013 emprendí un proyecto de marketing digital y franquicias on line para conciliar con mi vida de madre.

Desde entonces ayudo y enseño a otros emprendedor@s que quieran hacer lo mismo que yo y me involucro al máximo en su éxito. Porque la clave en este siglo XXI es la suma de experiencias y el trabajo en equipo.

4 thoughts on “Las cincuenta sombras de emprender

  1. Carmen Reply

    Hola Sara! Te has demostrado que eres valiente, constante y luchadora. Todo un reto!
    Ahora tus dudas, tus miedos y tu rum,rum de tu cabeza se han ido.
    Ahora eres tú, esa persona que siempre quisiste ser. Enhorabuena!
    Sigue así y sobre todo no pierdas tu buen humor y tu sonrisa.
    Besos y feliz día.

  2. Lucas Romero Reply

    Me gustan tus comentaios, me recreo con tus escritos y me entusiasman tus enfoques. Sigue así, amor.

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